Elucubrando

Octubre 29, 2004

Extraño

Archivado en: — Rodrigo @ 2:29 pm

Entras al metro, como has estado haciendo esta última semana, y tu corazón late con expectativa. Hoy termina tu viaje. Sabes que hoy es el último día que lo puedes llegar a ver y decidiste dejar volar un poco tu fantasía, vistiendote como para una cita.

Ya en el andén, caminas a la parte de atras y esperas a que llegue el tren. Ruegas que la increible casualidad de coincidir con alguien cuatro veces seguidas se repita una quinta. El tren entra en la estación y se detiene frente a tí. Subes por la segunda puerta del último vagón, te acomodas junto a la pared y, hasta entonces, volteas hacia el fondo. Tu rostro se ilumina con una sonrisa. Ahí está, el extraño a quien has estado viendo, de reojo, sin atreverte a voltear abiertamente, estos cuatro días. Lo miras, concentrado en su libro (¿Es el mismo desde el lunes?), aparentando estar interesada en el tuyo.

El tren avanza. A medida que va pasando estaciones tu ansiedad aumenta. Cada vez estas más cerca de donde bajas. Una ves ahí saldrás del metro y no lo volverás a ver jamás.

Entonces, cambia la rutina. Por primera vez en la semana, él voltea. Encuentra tus ojos y te sostiene la mirada. Tu no sabes que hacer. Estas sorprendida y apenada de que te haya atrapado viendolo. Quieres voltear hacia otro lado, aparentar que no lo hacías. Pero algo en sus ojos te lo impide y no puedes dejar de mirarlo.

De pronto, él comienza a caminar hacia tí. Sin quitarte los ojos de encima, avanza por entre la gente sin detenerse. Sus movimientos son fluidos, como si tuviera todo planeado. Como si él mismo hubiera colocado a la gente en sus posiciones, para que al pasar entre ellos pueda lucirse ante tí. Llega hasta donde estás y, como parte del mismo movimiento, se pega a tí, pasa su brazo por detras de tu cintura, te jala hacia él y te besa en la boca.

Y tu respondes. Sin saber por que, abres tus labios y comienzas a besar a este extraño. Estas en sus brazos y dejas que sus manos recorran tu espalda, tus brazos. Dejas que su lengua explore tu boca.

Lo sigues besando mientras el tren avanza. Cuando entra a la estación, volteas a ver cual es. Estás una antes de tu destino. Volteas a ver al extraño y te dispones a besarlo de nuevo, una última vez antes de que tengas que bajarte. El tren se detiene. Se abren las puertas. Él da un pequeño paso hacia atras. Estas a punto de preguntar que pasa cuando sientes como te empuja suavemente por la cintura. Lo sigues sin tener tiempo de reaccionar. Descienden del tren. Él comienza a caminar por el andén, sin soltarte, sin disminuir la presión en tu cintura. Llega a la salida, sube por las escaleras y, de pronto, sin protestar, te encuentras en la calle con un desconocido, en una parte de la ciudad que no conoces, siguiendolo sin saber a donde.

Avanzan juntos unas cuadras, siempre en silencio. Sientes su mano apretando tu cintura, dandote confianza para seguir, por alguna razón. De pronto, él da la vuelta y entra a un edificio. Apenas tienes tiempo de darte cuenta que es un hotel. En el vestibulo te suelta mientras se dirige al mostrador. Lo ves hablar un momento con el encargado. Te das cuenta que en este momento nada te obliga a seguir aquí. La puerta está cerca. Si das la vuelta puedes salir de aquí, alejarte de esta locura. ¿Que haces en el vestibulo de un hotel, esperando a que un desconocido vuelva de la recepción? Tan distraida estas que no te das cuenta cuando está de nuevo junto a tí. Sientes de nuevo su mano, esta vez en tu vientre. Te abraza desde atras, te besa en el cuello. Comienza a caminar hacia el elevador y, en ese momento, todas tus dudas se disipan. Vas a subir con él a un cuarto y vas a hacer lo que te pida.

Octubre 28, 2004

Galería.

Archivado en: — Rodrigo @ 6:50 pm

Me dió un ataque de no-me-puedo-concentrar. Y para calmarlo me salí a caminar un rato. Y en mis vueltas, me encontré una galería de la UAM con una exposicioncita de pinturas. Está más o menos chida y creo que va a valer la pena recordar su existencia de vez en cuando e ir a ver si hay algo nuevo. Y nomás para dejarlo documentado, su dirección es Medellín 28, a cuadra y media de Av. Chapultepec.

Divagación

Archivado en: — Rodrigo @ 3:58 pm

Sí, esta es la primera entrega de la serie ‘Divagaciones’, prometida hace como una semana. Como primer tema quisiera exponer algunas ideas derivadas del nombre mismo de la serie. Es decir, ¿Porqué así? ¿Por que no ‘Elucubraciones mafufas’, por ejemplo? La verdad es que el nombre fué escogido como parte de lo que deberíamos considerar el número 0 de la serie, así que no hay que hacerle demasiado caso.

Esta divagación ilustra también la característica más importante de la serie: Probablemente no tiene nada de sentido. No es más que un volcado de lo que me va saliendo de la cabeza, así, al vuelo. Las ideas no tienen relación unas con otras, o por lo menos no tienen una relación aparente. Probablemente un psicologo se divertiría viendo esto.

Ando aburridón, por cierto. ¿Se nota?

Octubre 27, 2004

Letreros de la ciudad

Archivado en: — Rodrigo @ 11:19 am

La ciudad está llena de letreros inverosimiles. En el metro Indios Verdes en una barda, bajo un nicho, dice ‘Prohibido cachondear frente a la virgen’. Y hoy vi uno en la San Felipe, en un puesto: ‘Se venden gallos para vulcanizadora de mayoreo’.

Octubre 21, 2004

¡Un mes!

Archivado en: — Rodrigo @ 1:29 pm

Me acabo de dar cuenta que llevo un mes si poner nada aquí. Y mi ausencia de 2 semanas y media (más detalles abajo) solo explica la mitad de ese tiempo.

Y yo que me prometí escribir más a menudo. Chale conmigo.

Pero bueno. He vuelto y se supone que ahora si con ganas. Pa’ los que no saben, estas dos semanas estuve ‘guardado’ (ji, ji) en la Clínica San Rafael, por que me pego grueso la depresión.

Entre otras cosas, descubrí ahí que escribir, así nomas lo que se me va ocurriendo, sin poner mucha atención a si tiene mucho sentido, me calma cuando tengo ataques de ansiedad. Así que declaro formalmente inaugurada la sección ‘Divagaciones’, que contendrá justo eso, las cosas que escriba cuando no tengo más objetivo que calmarme. A ver que sale. Y a ver si así ya no tengo pausas de un mes.

Gestionado con WordPress