Elucubrando

Junio 18, 2005

Humanidad

Archivado en: — rodrigo @ 10:07 pm

Hay un relato muy interesante en Orsai llamado Imaginate que tu nombre es Jorge. A mi que no soy argentino me hicieron falta los comentarios para saber que se refiere a Jorge Videla, ex-dictador de Argentina.

Pero no hace falta saber quien es Videla para entender el texto. Podría muy bien referirse a cualquier dictador depuesto. Podría estar hablando de Diaz Ordaz o de Echeverría. Y podría referirse a cualquiera de ellos por que lo pinta como debe ser ahora. Cansado, enfermo, con nietos a los que lo único que les importa es que les cuente un cuento. Lo cual es muy duro, por que el tipo es el responsable directo de miles de muertes y desapariciones. De torturas, persecuciones y encarcelamientos. De la clase de atrocidades que cometen los dictadores, pues.

Esto, por supuesto, desató una avalancha de comentarios. El tema principal es si alguien así se merece que se hable de sus debilidades. ¿Está mal decir que un ex-dictador es humano? Pero la respuesta a esa pregunta tiene que pasar antes por la aceptación del hecho de que lo es. Porque, nos guste o no, Videla es un ser humano. Y, nos guste o no, está viejo y enfermo y tiene nietos. Es precisamente su condición de ser humano la que vuelve sus actos atroces. Después de todo si un león mata a una persona nos encontramos frente a un hecho lamentable, pero definitivamente no frente a uno condenable.

Videla debe ser juzgado. Debe ser castigado por lo que hizo. Pero para poderlo juzgar y castigar tenemos que aceptarlo como uno de nosotros. Porque lo es. Y porque solo si aceptamos que un humano es capaz de hacer lo que hizo podremos intentar que ninguno lo vuelva a hacer.

Junio 17, 2005

Los anuncios del periodico

Archivado en: — rodrigo @ 7:17 pm

Una de las cosas que me llaman la atención respecto a las diferencias entre los periodicos son los anuncios que tienen. Entiendo perfectamente que algunas de esas diferencias se deben a la segmentación de mercados. Los anunciantes consideran, y quiza hasta tienen razón, que la gente que compra el Universal Gráfico en general no tiene para comprar camionetas de medio millón de pesos.

Pero hay otras diferencias que no me puedo explicar así. Una en particular es la de los anuncios de “productos para la sexualidad masculina”, por llamarles de algún modo. ¿A poco los lectores de la Jornada están en su mayoría exentos de angustias respecto al tamaño de sus penes?

Ante la duda, he formulado una teoría: Lo que pasa es que les da pena aceptarlo. Me parece buena teoría, entre otras cosas, por que funciona para mí. Esa es la razón principal por la que no compro pornografía. Digo, imaginen la escena. Ahí está Rodrigo, parado frente a un puesto cerca del metro Insurgentes, tratando de averiguar si hay alguna razón para preferir Pollitas candentes por sobre Historias de un colchón cuando, de repente, se aparece en la esquina y con claro rumbo hacia él una amiga de la Prepa con la que siempre quizo andar. Y es que si estuviera en una librería ojeando Fanny Hill y pasara lo mismo, bastaría con deslizarse dos pasos al anaquel de literatura universal y hacer como que en realidad estaba considerando si comprar una copia nueva de La guerra y la paz por que la que tenía ya está muy desgastada de tanto leerla. En cambio, si frente al puesto uno deja las películas en su lugar y se desliza ágilmente a un lado acaba frente al montón de películas gay.

Junio 12, 2005

Weekend Update

Archivado en: — rodrigo @ 10:28 pm

Nop, lo siento, no tengo a Tina Fey.

Este fin de semana resultó relatable. Me voy en orden más o menos cronológico. Pa’ empezar, me corté el pelo, que es un evento en si mismo, por que no pasa mas de 4 veces al año. Luego acompañé a mi hermano a la TAPO porque salió rumbo a San Cristobal de las Casas, Chiapas, a tomar un curso de dendrología (creo). Y ese curso lo va a tomar porque le hace falta saber de eso porque ya lo aceptaron en el doctorado (es el 9 en la lista).

Y luego, ya que regresé, me puse a aplicar las últimas correcciónes de mi asesor para mi tésis. Mañana lunes se la entrego a los sinodales para que la revisen. O sea que, por fin, estoy cerca de terminar mi maestría. ¡Yupiiii!

Cumpliendo con lo prometido, hoy me fuí al cine, a ver El Sr. y la Sra. Smith. (Ya había visto la semana pasada La casa de los cuchillos). Y, mientras empezaba, me metí al MixUp. Y salí de ahí con un disco de Nelly Furtado y uno de Natalia Lafourcade, dizque de premio por estar tan cerca de terminar. Puro pretexto.

El de Nelly estuvo ahí mas o menos. Digo, me gusta, pero no es pa’ tanto. Pero el de Natalia está chido chido. De echo ahorita mientras escribo lo estoy oyendo por segunda vez.

Buen fin de semana, pues. A ver como nos va en la que empieza.

Matando memes

Archivado en: — rodrigo @ 10:04 pm

Nos recuerda Tachi que un grupo de ociosos convocó a que todos brinquemos juntos un día, con el fin de cambiar la órbita de la Tierra y, supuestamente, acabar con el calentamiento global.

¿Por qué me ocupo? Porque me molesta que la gente siga cadenas nomás así, sin pensarlo 5 segundos. Supongamos que, efectivamente, los ociosos tienen calculados el día y la hora en que empujar a la Tierra causaría el cambio de órbita correcto y que, más milagroso aún, todos los que se apunten brincan juntos a la hora correcta (en vez de a lo largo de un intervalo de unos 20 minutos, por que nadie tiene su reloj coordinado a los relojes atómicos del CENAM y el NIST).

Un poco de física nos da lo siguiente: Los ociosos quieren 600,000,000 de personas. Seamos generosos y demosles 109. Y supongamos que pesan 100Kg cada uno (como si todos fueran gringos bien alimentados). Y supongamos que brincan 1m (¡ja!), todos justo al mismo tiempo y todos sobre el mismo punto (por que si no, el efecto se diluye). Tenemos entonces 1011Kg de humanidad moviendose un metro. La tierra pesa 5.9736 * 1024 Kg, que redondearemos para abajo a ‘solo’ 1024 Kg. ¿Se acuerdan de su clase de choques en física de la prepa? La fuerza que aplicada a 1011Kg los mueve 1m, aplicada a 1024 Kg los mueve … 1011-24 = 10  -13 m. Eso son 10  -10 mm. 0.00000000001 mm, por si no son duchos con los exponentes. Un diezmil-millonésimo de milímetro. Para comparar, un átomo de hidrógeno mide un poco menos de 0.0000001 mm.

¿En serio creen que eso va a afectar el clima?

Junio 11, 2005

Puedo escribir los versos mas tristes esta noche

Archivado en: — rodrigo @ 8:44 am

‘Puedo escribir los versos mas tristes esta noche’, dijo, y se sentó frente a su escritorio, una resma de papel y mucha tinta. A medida que escribía, los recuerdos que se derramaban iban haciendo un charco a sus pies, que poco a poco comenzó a inundar el cuarto. Lo encontraron ahogado dos dias después, flotando con los ojos abiertos en el mar de sus nostalgias.

Poema XX. Pablo Neruda

Junio 5, 2005

… para que de tristeza …

Archivado en: — rodrigo @ 4:50 pm

Las escaleras de física.
La facultad de ingeniería.
Los Ps.
5 de febrero, entre Mesones y Regina.
El parque del señor Santiago.
La lagunilla.
El gnomo.
El segundo callejón de Palma.
El parabús de Insurgentes y Reforma, frente al Vips.
Un puesto del mercado de Amecameca.
Los Chupacabras.
La Cineteca.
El local de sushi en Plaza Coyoacán.
Un concierto de campanas en el Zócalo.
Cinemex Palacio y Real.
El espacio escultórico.
El prado atras del Amoxcalli.
El salón de becarios del IM.
Las crepas en la Zona Rosa.
El litros.
El Comic Castle.
El puesto de jugos abajo del puente peatonal en metro Zapata.
El mercado de comidas en Huatulco.
La placa en el puente sobre el Rio Bravo.
El popular y la pagoda.
La opera en Bellas Artes.
La glorieta de Cuitlahuac.
La plaza de las tres culturas.
Taxqueña.
Dos bancas en la Alameda.
El vegetariano.
El MUNAL.
Santa Veracruz.
Las dos iglésias en la plaza del Franz Meyer.
Durango.
Viaducto, en la madrugada, camino a Bosques.
La calle al sur del campo militar en la esquina de Viaducto y Tlalpan.
Un departamento cerca de ahí, en el que no aceptan gatos.
El lynis de Copilco.
La plaza atrás de la Latino.
Izazaga, entre Salto del Agua y Pino Suarez.
El Eje Central, en trole.
El metro Morelos, de noche.
Ixtapan de la Sal.
Toluca.
Las taquerías de Juventino Rosas.
La clínica ahí mismo.
El camellón de Bosques de Africa.
Metro Misterios.

Te extraño.

Junio 2, 2005

Cine solo

Archivado en: — rodrigo @ 9:14 pm

Yo solía ir solo al cine. Tiene sus ventajas: no hay que ponerse de acuerdo en la hora, no hay que ver si a la otra persona le gustan las palomitas, puedes sentarte en el asiento que quieras y puedes elegir ver o no los créditos completos de la película, que como ya dije son un gusto aceituna.

No deja de ser un tanto triste. Casi nadie va solo al cine, así que estas ahí, sentado entre pura gente que va en bola. Y los pocos que no van en bola generalmente tienen cara de maniacos. A lo mejor son gente completamente normal, que pone esa cara por que están nerviosos de estar ahí solos. Lo cual te hace pensar que a lo mejor tú también tienes cara de maniaco y ojalá a ninguno de los otros se le vaya a ocurrir venir a hacerte compañia…

En todo caso, tengo buenos recuerdos de mis idas al cine solo. Así vi los tres colores de Kieslowski y Noche en la tierra de Jim Jarmusch. Y como estoy, como entonces, melancólico, pienso revivir la costumbre. Ya hasta tengo mi lista: “Bajo Amenaza”, “Melinda y Melinda”, “La casa de los cuchillos” y “Muy parecido al amor”. A ver como me va.

Las cosas aceituna

Archivado en: — rodrigo @ 9:00 pm

Hay cosas pequeñas que despiertan pasiones. Pasiones pequeñas, nada que incite a iniciar guerras santas, pero pasiones al fin.

El ejemplo prototipo, que les da nombre, es el de las aceitunas. No hay nadie a quien mas o menos le gusten las aceitunas. O las adoras y las comes directo del bote o las odias y no toleras que tu comida tenga ni un pedacito.

Otros ejemplos: Ver los créditos completos de las peliculas, tronarse las articulaciones. Son cosas que dividen a la gente en dos campos bien definidos. Sí o no. No hay punto medio ni argumentación posible. Empiezas en un lado de la cuestión y nada te hará cambiar, en parte por que tampoco son tan importantes como para que alguien se esfuerze mucho en cambiarte.

Sólo para dejarlo establecido, yo pertenezco al sí en las 3. Siempre y cuando las aceitunas sean sin hueso.

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