Humanidad
Hay un relato muy interesante en Orsai llamado Imaginate que tu nombre es Jorge. A mi que no soy argentino me hicieron falta los comentarios para saber que se refiere a Jorge Videla, ex-dictador de Argentina.
Pero no hace falta saber quien es Videla para entender el texto. Podría muy bien referirse a cualquier dictador depuesto. Podría estar hablando de Diaz Ordaz o de Echeverría. Y podría referirse a cualquiera de ellos por que lo pinta como debe ser ahora. Cansado, enfermo, con nietos a los que lo único que les importa es que les cuente un cuento. Lo cual es muy duro, por que el tipo es el responsable directo de miles de muertes y desapariciones. De torturas, persecuciones y encarcelamientos. De la clase de atrocidades que cometen los dictadores, pues.
Esto, por supuesto, desató una avalancha de comentarios. El tema principal es si alguien así se merece que se hable de sus debilidades. ¿Está mal decir que un ex-dictador es humano? Pero la respuesta a esa pregunta tiene que pasar antes por la aceptación del hecho de que lo es. Porque, nos guste o no, Videla es un ser humano. Y, nos guste o no, está viejo y enfermo y tiene nietos. Es precisamente su condición de ser humano la que vuelve sus actos atroces. Después de todo si un león mata a una persona nos encontramos frente a un hecho lamentable, pero definitivamente no frente a uno condenable.
Videla debe ser juzgado. Debe ser castigado por lo que hizo. Pero para poderlo juzgar y castigar tenemos que aceptarlo como uno de nosotros. Porque lo es. Y porque solo si aceptamos que un humano es capaz de hacer lo que hizo podremos intentar que ninguno lo vuelva a hacer.


