Elucubrando

Enero 11, 2006

Publicidad creativa

Archivado en: — rodrigo @ 1:41 pm

La escena, un andén del metro. Al fondo un tren, las puertas entrecerradas. En primer plano, como punto focal de la composición, un hombre rana. Con equipo completo. Tanques, máscara, googles y aletas. El traje tiene una ‘m’ en la manga, la del logotipo del metro. El hombre rana está parado en actitud de agente de tránsito, con un letrero en la mano izquierda, levantado, que tiene un signo de admiración sobre fondo amarillo. Un poco a la derecha, una persona parece estar deteniendo su loca carrera al encontrarse frente a frente con el hombre rana.

En este momento me imagino que ustedes se están preguntando ¿Y ahora que fumaste, Rodrigo? Por más que mis cuentitos suelen ser un tanto raros, esto está un poco más alla. Además, el lector atento se habrá dado cuenta de que esta entrada no quedó bajo la clasificación ‘cuenticos’. ¿Qué fumé, entonces?

La respuesta: Nada. Lo que describí arriba es un nuevo poster que ví en el metro. La imagen está acompañada por un letrero que dice ‘Ponte buzo. No abordes al tren cuando ya sonó el timbre’ o algo equivalente. La publicidad de las agencias de gobierno casi siempre resulta sublime de tan mala.

Enero 6, 2006

Fenómenos económicos

Archivado en: — rodrigo @ 6:57 pm

Ayer mi hermano y yo fuimos por una rosca de reyes a la panadería “La ideal”, en el centro. Como siempre este día, había una cola enorme de gente esperando ansiosamente su rosca. Lo curioso es que, adentro de la panadería, habían mesas y mesas con torres de roscas en sus cajas. Nosotros entramos, revisamos varias roscas hasta encontrar una que nos gustó, la pagamos y salimos, mientras que los formados no avanzaron un paso.

El año pasado nos tocó ver el mismo fenómeno, con un agravante. Los formados se empezaron a poner nerviosos respecto a su posibilidad de obtener una rosca. De pronto alguien grito ‘¡pides 2, eh!’. Inmediatamente los de alrededor reaccionaron: ‘¡Tú también!’ ‘¡Tú pide 3!’.

Es chistoso ver en vivo el fenómeno de una corrida bancaria. Aunque en este caso quizá debería llamarle corrida roscaria.

Enero 3, 2006

Así se hacen los chismes

Archivado en: — rodrigo @ 6:41 pm

¿Qué crees que pasó, hija?—Dijo don Daniel—Llegó una señora con tu mamá preguntandole si ya había llegado doña Jovita.
—¿Quién es doña Jovita?
—Pues eso le preguntó tu mamá. Ella le dijo que era la hermana de su suegra.
—¿La suegra de quién?
—A ver, que lo cuente mi mamá—interrumpió la otra hija de don Daniel.
—Pues eso, que llegó la señora esa preguntando que si ya había llegado doña Jovita. Yo no sabía de quién me hablaba y le pregunté y ella me dijo que doña Jovita es la hermana de su suegra.
—¡Pero quién es su suegra!
—Pues yo tampoco sabía. Le dije y me dijo que ella era la esposa de Agustín. Yo seguía sin saber quien era, pero ella me dijo que doña Jovita había ido a ver a tu papá por que su suegra estaba muy enferma y la habían llevado al hospital.
—¿Y que hiciste?
—Pues le dije que a la casa no había ido nadie. Y luego le conté a tu papá.
—¿Y tú que dijiste papá?
—Ah, pues lo que yo pensé es que hablaban de mi hermana Ignacia, ven que ella tiene un hijo Agustín.
—¿El que lo agarró la policía?
—Ese. Entonces dije, pues le voy a hablar a Ignacia, aunque estemos peleados. Y que le marco y, ¿qué crees que me dice? ¿Y tú que? ¿estas malo? ¿Tu crees hija? Entonces le empecé a preguntar, por que ni modos de decirle que le hablé por que me dijeron que estaba mala, que como estaba y que sus hijos y ya sabes. Pero dice que está bien. Y luego le dije lo de la señora, que vino y yo no estaba y entonces le empezó a preguntar a tu mamá que si había venido doña Jovita y ella le dijo que——¡Sí, eso ya sabemos!——Ah, pues le dije eso y ella me dijo que como era la señora que vino. Entonces le pasé a tu mamá para que le dijera.
—Y pues yo le dije que era una señora así, medio blanca pero no güera. Y con el pelo pintado de rojo. Y, esto es lo raro, Ignacia que me dice ‘No, pues esa no es mi nuera. Mi nuera es morena, morena. Y con el pelo crespo.’
—¿Entonces quien fue a la casa?
—Pues quien sabe. Yo me asusté, por que ves que ellos andan metidos en problemas y luego que tal si su teléfono esta intervenido y nos meten a nosotros en problemas por andarles hablando.
—¡Mamá! ¿Cómo crees?
—Pues si, ya ves como es eso y luego uno ahí anda sin deberla ni tenerla.
—¡Ay mamá!
—Bueno, pero luego que pasó—Dijo la otra hija.
—Ah,—siguio don Daniel—pues como Ignacia estaba bien y resultó que además la nuera ni era su nuera, pues que me acuerdo de Ignacia la esposa de Esteban. Y pues que le hablo. Pero como no sé su teléfono, le hablé a Alonso, su hijo.
—¿Y que le dijiste?
—Pues que me habían dicho que Ignacia estaba bien mala.
—¡Pero si ni sabias si se trata de esa Ignacia!
—Pero yo le dije. Y pues el me dijo que no, que su mamá estaba bien. Pero yo de todas formas le hablé a mi primo Javier, que vive cerca.
—¡Pero si su hijo ya te dijo que esta bien!
—Pero yo quería confirmar.
—Y ahora seguro ya Javier le habló a sus hermanos.
—Y seguro ya contó que Ignacia hasta se está muriendo—acotó la otra hija.
—Bueno pero al final ¿qué pasó, quién era la que vino?
—Ah, eso si quien sabe.

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