Elucubrando

Abril 23, 2008

Mudanzas

Archivado en: — rodrigo @ 12:27 pm

La editorial por más que intento no me sale, así que lo redacto como invitación de boda:

Éste su anfitrión anuncia con beneplácito que se va del país. A Phoenix, Arizona, en los Yunaites. ¿A qué? A cambiar de aires, conocer gente, visitar parques naturales un poco más lejanos que La Marquesa y a trabajar en Google.

Y ya, ese es el chisme.

Abril 11, 2008

¿Programar en XML?

Archivado en: — rodrigo @ 10:16 am

Me llegó por ahí la pregunta, ¿es válido decir “Yo programo en XML”? Mi respuesta es que es tan válido como decir “Yo programo en ASCII”. Posiblemente cierto, pero bobo e irrelevante. Los márgenes de un twiterazo son demasiado pequeños para una explicación completa, así que mejor la pongo por acá.

XML no es un lenguaje. Y no dije “lenguaje de programación”, dije lenguaje. XML es metalenguaje, un juego de reglas para definir la sintáxis de otros lenguajes. Usar XML para definir un lenguaje le da un aspecto parecido al de todos los demás lenguajes definidos con él, pero no dice nada acerca de la semántica del lenguaje, es decir, del qué significa. Los lenguajes que se definan usando XML pueden ser lenguajes de programación, lenguajes de marcado de textos, lenguajes de intercambio de datos. XML no tiene nada que decir respecto a eso[1].

Un ejemplo relacionado lo da la familia de lenguajes “parecidos a C”. Si bien nadie se ha tomado la molestia de escribir con cuidado una descripción de la sintáxis común, todos los programadores la conocemos de uno u otro modo. Cosas como “los identificadores están formados de alfanuméricos”, “las palabras reservadas son cadenas de letras”, “los bloques se delimitan con {}”, “0x marca el inicio de un número en hexadecimal”. Todas estas reglas (y muchas otras, por supuesto) son parte del metalenguaje (no escrito) que describe la sintáxis de esa familia. Gracias a ellas es que C y C++ y Perl y Java tienen ese aspecto similar, ese “no se qué” que hace que quien ha programado en uno no se sienta intimidado al ver otro. A pesar de que los lenguajes en sí son sumamente distintos unos de otros.

Igualmente, XML es un juego de relgas del estilo: “El documento se estructura en bloques anidados con nombre”, “Los nombres no pueden contener espacios”, “El final del bloque repite el nombre del mismo”, “mayorque y menorque son caracteres reservados”, etc, etc. Mucha información acerca del aspecto, nada acerca del significado.

Las relgas de sintáxis son, por supuesto, importantes. XML destila la experiencia de mucha gente encontrando reglas útiles para lenguajes cuyo propósito principal es enmarcar un texto. De este modo, alguien que necesita diseñar un nuevo lenguaje puede saltarse esa parte (que es más bien aburrida) y evitar errores y ambiguedades de las que es difícil darse cuenta. Pero no son el lenguaje, así como no lo es el apegarse a la convención de representar un espacio con el número 32 y la letra ‘A’ con el 65, como en ASCII.



1. En general, las reglas de sintáxis definidas por XML están enfocadas a lenguajes de marcado de textos, en los que se espera que casi todo el documento sean datos (el texto) y las instrucciones pocas y esparcidas por ahí. Debido a esto, los lenguajes de programación definidos usando estas reglas tienden a ser más bien feos. Eso no impide que sean definidos, aunque sí tiende a impedir que sean usados, por lo menos voluntariamente.

Abril 9, 2008

D&D

Archivado en: — rodrigo @ 11:01 pm

I Am A: True Neutral Elf Wizard (4th Level)

Ability Scores:

  • Strength 11
  • Dexterity 12
  • Constitution 13
  • Intelligence 16
  • Wisdom 13
  • Charisma 12

Alignment:
True Neutral A true neutral character does what seems to be a good idea. He doesn’t feel strongly one way or the other when it comes to good vs. evil or law vs. chaos. Most true neutral characters exhibit a lack of conviction or bias rather than a commitment to neutrality. Such a character thinks of good as better than evil after all, he would rather have good neighbors and rulers than evil ones. Still, he’s not personally committed to upholding good in any abstract or universal way. Some true neutral characters, on the other hand, commit themselves philosophically to neutrality. They see good, evil, law, and chaos as prejudices and dangerous extremes. They advocate the middle way of neutrality as the best, most balanced road in the long run. True neutral is the best alignment you can be because it means you act naturally, without prejudice or compulsion. However, true neutral can be a dangerous alignment because it represents apathy, indifference, and a lack of conviction.

Race:
Elves are known for their poetry, song, and magical arts, but when danger threatens they show great skill with weapons and strategy. Elves can live to be over 700 years old and, by human standards, are slow to make friends and enemies, and even slower to forget them. Elves are slim and stand 4.5 to 5.5 feet tall. They have no facial or body hair, prefer comfortable clothes, and possess unearthly grace. Many others races find them hauntingly beautiful.

Class:
Wizards are arcane spellcasters who depend on intensive study to create their magic. To wizards, magic is not a talent but a difficult, rewarding art. When they are prepared for battle, wizards can use their spells to devastating effect. When caught by surprise, they are vulnerable. The wizard’s strength is her spells, everything else is secondary. She learns new spells as she experiments and grows in experience, and she can also learn them from other wizards. In addition, over time a wizard learns to manipulate her spells so they go farther, work better, or are improved in some other way. A wizard can call a familiar- a small, magical, animal companion that serves her. With a high Intelligence, wizards are capable of casting very high levels of spells.

Find out What Kind of Dungeons and Dragons Character Would You Be? courtesy of Easydamus

Abril 1, 2008

Tribeckoning

Archivado en: — rodrigo @ 3:00 pm

Juega, mi pequeño, juega
protegido de la noche,
del influjo de la luna
por las sombras bajo el faro,
por su aliento compartido,
por sus ojos alumbrados
del espíritu de vida
robado de las ciudades
de la gente que ahí habita
de parques y de edificios
y de figuras esquivas.



Leonora Carrington en la Ciudad de México

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