Engaños
Things and actions are what they are, and the consequences of them will be what they will be; why then should we desire to be deceived?
—Joseph Butler
Estaba en Colima, sentado sobre una resbaladilla en un parque de la ciudad, el día que entendí porqué alguien podría querer estar borracho. Bastantes años después, esta vez en Tlalpan, entendí porqué querer creer en un dios. Y hay veces que lamento, de verdad, no ser capaz de abrazar ninguna de las dos. Es tentadora la idea de separarse de los hechos, de creerlos ordenados aunque misteriosos, o simplemente ajenos, borrosos.
Pero dónde otros ven destino, yo veo acomodo. Dónde otros ven belleza en el misterio, yo veo reto. Y más belleza aún en la explicación elegante, en el entendimiento. Motivación no en la promesa de bienestar futuro, sino en la certeza del limitado pero tangible bienestar presente. Libertad en la ausencia de proósito, e inmortalidad en mi pequeña piedrita del gran edificio humano.
Supongo que si el Reverendo Butler pudiera saber que su frase inspiró esta divagación no estaría precisamente contento. Pero, las cosas son lo que son, y su argumento dice lo que dice.



