Arroz
—Debes seguirle moviendo. Hasta que suene como papel de china.—dijo ella,
—¿Qué? ¿Cómo va a sonar como papel de china? Es arroz.—contestó él.
—Pues sí, pero así suena. Así sabes que ya está.
—¿Cómo crees? Lo que hay que hacer es fijarse como se van agrietando los granitos. Está listo cuando todos tienen dos o tres grietitas.
—¡¿Y te vas a fijar uno por uno?!
—Pues no uno por uno, pero sí en promedio. Así le ha hecho siempre mi mamá.
—Pues hazle como quieras. Mientras, voy a medir el agua.
—¿Cómo la mides?
—Son dos medidas y media de agua por cada una de arroz. Ya con todo y la cebolla.
—¿Mides la cebolla?
—Pues claro. Si no no queda. Se bate.
—Yo no mido nada. Nomás le echo hasta que se ve suficiente.
—¡Estás loco! Así no sale.
—A mi me sale. Y a mi mamá. Y a mi abuelita.
—Pues mi mamá me enseño que hay que medirla. Y que ya está bien frito cuando suena a papel.
—Pues según yo ya está frito. Si lo dejo más se va a quemar y no se ve bonito.
—Va el agua, entonces. Y tápale.
—No. Hasta que hierva.
La pareja dejó la cazuela en la lumbre, mientras preparaban el guisado y un postre. Unas horas después, tras haber terminado su primera comida preparada juntos, en su propia cocina, decidieron que una nueva familia es fundada cuando tiene su propia receta para hacer arroz.
Enero 4th, 2007 a las 10:44 pm
Buenisimo, buenisimo el cuento!
Queremos mas! MAS MAS!
Saludos,
Chamaquito
Enero 22nd, 2007 a las 11:33 pm
He pasado por tu pagina , me encantó !
Paz/