Así se hacen los chismes
¿Qué crees que pasó, hija?—Dijo don Daniel—Llegó una señora con tu mamá preguntandole si ya había llegado doña Jovita.
—¿Quién es doña Jovita?
—Pues eso le preguntó tu mamá. Ella le dijo que era la hermana de su suegra.
—¿La suegra de quién?
—A ver, que lo cuente mi mamá—interrumpió la otra hija de don Daniel.
—Pues eso, que llegó la señora esa preguntando que si ya había llegado doña Jovita. Yo no sabía de quién me hablaba y le pregunté y ella me dijo que doña Jovita es la hermana de su suegra.
—¡Pero quién es su suegra!
—Pues yo tampoco sabía. Le dije y me dijo que ella era la esposa de Agustín. Yo seguía sin saber quien era, pero ella me dijo que doña Jovita había ido a ver a tu papá por que su suegra estaba muy enferma y la habían llevado al hospital.
—¿Y que hiciste?
—Pues le dije que a la casa no había ido nadie. Y luego le conté a tu papá.
—¿Y tú que dijiste papá?
—Ah, pues lo que yo pensé es que hablaban de mi hermana Ignacia, ven que ella tiene un hijo Agustín.
—¿El que lo agarró la policía?
—Ese. Entonces dije, pues le voy a hablar a Ignacia, aunque estemos peleados. Y que le marco y, ¿qué crees que me dice? ¿Y tú que? ¿estas malo? ¿Tu crees hija? Entonces le empecé a preguntar, por que ni modos de decirle que le hablé por que me dijeron que estaba mala, que como estaba y que sus hijos y ya sabes. Pero dice que está bien. Y luego le dije lo de la señora, que vino y yo no estaba y entonces le empezó a preguntar a tu mamá que si había venido doña Jovita y ella le dijo que——¡Sí, eso ya sabemos!——Ah, pues le dije eso y ella me dijo que como era la señora que vino. Entonces le pasé a tu mamá para que le dijera.
—Y pues yo le dije que era una señora así, medio blanca pero no güera. Y con el pelo pintado de rojo. Y, esto es lo raro, Ignacia que me dice ‘No, pues esa no es mi nuera. Mi nuera es morena, morena. Y con el pelo crespo.’
—¿Entonces quien fue a la casa?
—Pues quien sabe. Yo me asusté, por que ves que ellos andan metidos en problemas y luego que tal si su teléfono esta intervenido y nos meten a nosotros en problemas por andarles hablando.
—¡Mamá! ¿Cómo crees?
—Pues si, ya ves como es eso y luego uno ahí anda sin deberla ni tenerla.
—¡Ay mamá!
—Bueno, pero luego que pasó—Dijo la otra hija.
—Ah,—siguio don Daniel—pues como Ignacia estaba bien y resultó que además la nuera ni era su nuera, pues que me acuerdo de Ignacia la esposa de Esteban. Y pues que le hablo. Pero como no sé su teléfono, le hablé a Alonso, su hijo.
—¿Y que le dijiste?
—Pues que me habían dicho que Ignacia estaba bien mala.
—¡Pero si ni sabias si se trata de esa Ignacia!
—Pero yo le dije. Y pues el me dijo que no, que su mamá estaba bien. Pero yo de todas formas le hablé a mi primo Javier, que vive cerca.
—¡Pero si su hijo ya te dijo que esta bien!
—Pero yo quería confirmar.
—Y ahora seguro ya Javier le habló a sus hermanos.
—Y seguro ya contó que Ignacia hasta se está muriendo—acotó la otra hija.
—Bueno pero al final ¿qué pasó, quién era la que vino?
—Ah, eso si quien sabe.
Enero 3rd, 2006 a las 7:54 pm
Leí SUEGRA por ahí???
ODIO A MI SUEGRA.
Mi blog se dedica solo a ellas
Podes encontrar chistes, anecdotas, cuentos, etc.
Es entretenido, si queres pasa… nos leemos.
http://matenamisuegra.blogspot.com/
Julio 20th, 2006 a las 7:55 am
Hola, me gustaría utilizar tu relato para mis clases. Soy maestra de español para extranjeros y quiero incluir tu texto en mi manual. ¿Puedo hacerlo? Necesito de tu autorización como autor. Gracias.