Relatos de preescolar
—Maestra, ¿las semillas de zanahoria se comen?
—¿Qué?
—Que si las semillas de zanahoria se comen.
—Las zanahorias no tienen semillas, Rodri.
—Sí. Mire.—dice el niño, mientras le enseña su envase de comida a la maestra. En medio de un montón de rodajitas de zanahoria, unas semillas del limón en el que vienen nadando.
—No, Rodri. Esas semillas son de limón.
—Ah. ¿Se comen?
—No.
—¿Por qué?
—Porque saben feo.
—¿Cómo?
—Amargas.
—¿Qué es amargo?
—Mmm. Mira, agarra una y muerdela.—El niño toma una de las semillas, la pone en su boca y muerde. Acto seguido, un gesto de disgusto corre por su rostro.
—¿Te gustó?
—¡No!
—Eso es amargo.
—Ah.


