Del equivalente mecánico de la energía en los enlaces covalentes de la teobromina
Referente al contenido calórico de algunos alimentos, alguna vez leí que “una barra de chocolate da energía suficiente para alcanzar otra”. Puedo testificar que eso no es estríctamente cierto. Las cinco piezas de chocolate amargo con relleno de naranja o limón que me acabo de zampar me dieron, cada una, energía para agarrar la siguiente y, en conjunto, energía residual suficiente para:
- Caminar las tres cuadras de ida y tres de vuelta que hay de la oficina a la fábrica de chocolates.
- Mantener, y ganar (o perder, según el punto de vista), una disputa interna respecto a la conveniencia de gastar $25 en ellos.
- Pedir un espresso doble para acompañarlos.
- Escribir esta divagación.