Desayuno
El sábado pasado acabé desayunando en un restorán medio popof en el centro. La marca definitiva de “¡Oras, ¿a dónde me metí?!” la tuve cuando vi a la que atendía el bar (sí, tiene bar) preparando Blody Marys. ¡Blody Marys! ¡En el desayuno! Sentí que había atravesado un hoyo de gusano para salir en un club de yates, probablemente en Massachussets, en los 50s. No me hubiera sorprendido mucho más ver pasar a Jackie Kennedy.
Debo admitir que los hotcakes estaban ricos.


