Ejercicio mental
Alguien pega un poster en el pizarrón del super que dice “Firma aquí si crees que Rodrigo y toda su familia son feos”. Yo me quejo con los del super y les digo que si no quitan el poster no vuelvo a comprar mis chelas ahí y les pido a mis amigos que tampoco vayan. Dudas:
- ¿Alguien cree que es razonable pensar que YO estoy incitando el odio a los demás?
- Llega una tercera persona y lo primero que dice es “Pues yo no odio a Rodrigo, pero vean nomás el sombrerito tan ridículo que usa”. ¿Qué tanto le creen la parte de “Pues yo no odio”?
Ya que se contesten eso, cambien “Rodrigo” por “los judíos”, “los negros”, “los homosexuales” o cualquier otro grupo y “son feos” por “controlan todos los bancos”, “son tontos”, “se van a ir al infierno” o su estereotipo favorito. ¿Cambian entonces sus respuestas a las preguntas anteriores? Si sí, ¿por qué? Observen además como ninguna de las dos preguntas tiene nada que ver con saber si quién puso el poster original tiene o no derecho a hacerlo.



May 13th, 2010 a las 1:41 pm
¿Dónde dices que puedo firmar?
Desgraciadamente es muy ambiguo el discurso de odio, puesto que se contrapone con la libertad de expresión. ¿Hasta qué punto ellos sólo están dando su opinión y hasta qué punto tú estás coartando su libertad?
Porque ¿Qué tal que a tu letrero de “Mariano es mi héroe” tanto cuidas y quieres, llega uno que se siente ofendido y pide que lo quiten ?
May 13th, 2010 a las 2:06 pm
Yup, sé que es tema difícil. De hecho, precisamente estaba leyendo acerca de un artículo de Elena Kagan (la candidata a la Suprema Corte de EU) dónde trata el tema. Mi ejemplo es ligeramente diferente, en todo caso, por que ninguno de los involucrados es el estado, así que nadie tiene el poder de obligar a nadie más. Bueno, salvo con el poder económico (que tal si resulta que mis amigos son los principales clientes del super) o del rechazo social.
Pero, en todo caso, precisamente por eso noto al final que mis dos preguntas NO tienen que ver con la pregunta del derecho. Mi divagación viene a cuento por ver las reacciones de terceros, y cómo justifican el actuar de acuerdo con los discriminadores pero tratando de parecer que no lo están.