Las dos y todo sereno
¿Se fijan? Las últimas tres entradas antes de ésta, las hice todas en un lapso de menos de 15 minutos, a las dos y media de la mañana. “¿Qué haces despierto a estas horas, Rodrigo?”, me pregunto. Y contesto que no sé. Que simplemente no me he podido dormir y que, en vez de estar dando vueltas en la cama, pues mejor me pongo a escribir.
Cuando estuve en el hospital, el doctor me dijo que una forma de enfrentar las emociones acumuladas es por medio de la sublimación. En esos días, lo que intenté fue dibujar. Pero la verdad es que no soy bueno para ello. Tengo un manejo aceptable de la perspectiva y soy capaz de plazmar con bastante habilidad la estructura de un edificio, por ejemplo. Pero, a cambio, mi habilidad para representar objetos naturales es casi nula. Nunca he logrado, por ejemplo, dibujar un árbol con hojas. Símplemente no puedo abstraer esos trazos sencillos con que otros las sugieren, me quedo tratando de dibujar una por una, todas ellas a dos puntos de fuga.
Escribir, en cambio, me resulta más bien sencillo. Estoy de algún modo perféctamente cómodo con como lo hago. Sé que soy coherente, entendible y razonablemente ameno. Y, más importante, no me importa realmente si no. Lo que escribo me satisface. O, cuando no, me queda bastante claro porque y qué tengo que prácticar para mejorarlo. Por ejemplo, el primer soneto que puse por aquí no me parece muy bueno. Pero no me molesta. Me queda claro que sus fallas son las de un principiante, no las de alguien negado para ésto. La práctica hace (hará) al maestro.
Y por eso estoy aquí, divagando ya por espacio de tres párrafos, en vez de estar arrebujado en las cobijas de mi camita. Siento como la tensión va saliendo con cada frase. Cómo mis músculos se relajan cuando corrijo mi ortografía, mi sintáxis. Cómo el ordenar las palabras se lleva esa energía sobrante que no me dejaba en paz. Estoy sublimando, pues.
PD. No se dejen engañar, por cierto, por las marcas de hora que el mugroso wordpress le puso a las entradas. Por más que él esté convencido de que todo esto lo escribí entre las 12:15 y la una de la madrugada, les juro que empecé a las 2. De veritas.