Ideales
Soy, francamente, un indeciso. Muestra de ello es que no puedo hacer una lista de mis ideales, para rellenar el meme que anda flotando por ahí.
Pero si insisten, les contaré que a veces sueño con caminar, sólo, por un bosque un poco frío y húmedo. Cantando canciones tristes de poetas pobretones, o que por lo menos se visten como tales, como Sabina o mi tocayo. Llegar después del día a una casita tibia, comer ahí un potaje espeso, lleno de verduritas y legumbres tan cocidas que se deshicieron en la olla. Sentarme a la luz de un quinqué a escribir cuentitos e irme después a acostar, acurrucado entre cobijas de parches, en brazos de alguien con quien pueda platicar durante horas de física cuántica, los cuadros del Munal y las comedias románticas que hay en el cine. Terminar dormidos, desnudos y húmedos bajo las cobijas y despertar contentos y animados a la mañana siguiente, con un rayo de sol sobre la cara.
Lo demás son detalles.