Mi escritorio es un desastre
Tengo ahorita encima: 10 libros, que se supone voy a clasificar en LibraryThing, como 10 CDs, que se supone voy a convertir a ogg, el teléfono y el identificador de llamadas, tres botellas de agua vacías, dos chiringolitos de cartón de esos para cargar vasos, un vaso de cartón, los empaques de mis comidas de ayer y antier, tres cuchillos de plástico, dos cucharas y un tenedor, dos sobrecitos con salsa de soya, dos paquetitos de azucar y uno de sweet’n low, la lap nueva (bueno, recién adquirida), mi vasito de lápices, mi celular y los papeles de la especificación del sistema que estamos haciendo ahorita. Y otra multitud de papelitos varios que ya ni sé que son.
Y tiene un buen rato que quiero escombrar y tirar mugres y llevarme lo que no es de aquí. Pero con lo atareados que estamos, va a tener que seguir esperando. Lo misterioso es cómo podiamos estar antes en la oficinita aquella. Si apenas cabemos en ésta.


