Seriedad
Hay quien se toma todo en serio. Y hay otros, como yo, que creemos que todo es broma. Los dos estámos equivocados, creo. Más de una vez he arruinado discusiones importantes, conversaciones agradables e historias hermosas por mi incapacidad para quedarme callado en vez de soltar un chistorete bobo que rompe con el momento. Y visceversa, ¿quien no ha visto a alguien que no puede disfrutar del momento, por estar preocupado por todas y cada una de las posibles consecuencias, inverosímiles algunas?
Supongo que a la larga nos necesitamos unos a los otros. Quizá podemos enseñarnos un poco de como funciona el otro lado, de como es vivir apreciando que algunas cosas importan pero que no todas son críticas y definitivas.
¡Qué difícil es el camino, en tal caso!


