Elucubrando

Octubre 24, 2008

2 semanas

Archivado en: — rodrigo @ 4:47 pm

Este domingo hace dos semanas que estoy en la tierra que dió al mundo las salchichas y la iglesia Luterana. Debo decir que me la he pasado bastante bien por acá. Entre los puestos de curry y de pan, la multitud de callejones retorcidos entre edificios viejos como ellos solos, el muelle y el mercado y más puentes de lo que es creible.

Como sé que todos lo primero que se preguntan es del clima, empiezo por ahí. No, no es TAN grave.

Sí hace friito, pero nada que una buena sudadera y mi querida bufanda de lana no superen. Y mi paraguas, por que llueve un poco más frecuentemente que allá en Phoenix. No hay mucho sol, pero por algún motivo no me está resultando desagradable. Quizá es que ya tengo llenas mis reservas de varios meses de vitamina D o algo así.

El contraste con EU es notorio. Digo, además del estilo de las construcciones y el hecho de que la gente habla alemán, por supuesto. Las calles están llenas de coches pequeños, siempre hay gente caminando, multitud en bicicleta. Y el metro y los camiones son una maravilla, aunque cobren 1.30€ por viaje.

No hay mucho más que contar por ahora. La comida es buena, aunque he comido más italiano que alemán. Los compañeros de trabajo no han cumplido con el estereotipo de frios, serios y ajustados a todas las normas, lo cual es bastante bueno. Y no he visitado museos, eso me toca el fin de semana que comienza.

Deséenme suerte, o por lo menos, no me echen la sal.

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