Cine solo
Yo solía ir solo al cine. Tiene sus ventajas: no hay que ponerse de acuerdo en la hora, no hay que ver si a la otra persona le gustan las palomitas, puedes sentarte en el asiento que quieras y puedes elegir ver o no los créditos completos de la película, que como ya dije son un gusto aceituna.
No deja de ser un tanto triste. Casi nadie va solo al cine, así que estas ahí, sentado entre pura gente que va en bola. Y los pocos que no van en bola generalmente tienen cara de maniacos. A lo mejor son gente completamente normal, que pone esa cara por que están nerviosos de estar ahí solos. Lo cual te hace pensar que a lo mejor tú también tienes cara de maniaco y ojalá a ninguno de los otros se le vaya a ocurrir venir a hacerte compañia…
En todo caso, tengo buenos recuerdos de mis idas al cine solo. Así vi los tres colores de Kieslowski y Noche en la tierra de Jim Jarmusch. Y como estoy, como entonces, melancólico, pienso revivir la costumbre. Ya hasta tengo mi lista: “Bajo Amenaza”, “Melinda y Melinda”, “La casa de los cuchillos” y “Muy parecido al amor”. A ver como me va.