Elucubrando

Noviembre 14, 2007

Medicina alternativa experimental

Archivado en: — rodrigo @ 3:02 pm

Vaya usted a su pozolería favorita. Tome una pizca de chile piquín del recipiente más cercano y póngala en un litro de agua. Agite vigorósamente. Vierta el litro de agua en un garrafón de 20 y agite de nuevo. Tome ahora el garrafón y (con cuidado, por que es pesado y poco manejable) subase en una pipa llena de agua potable y vacíe en ella el contenido. Una vez hecho esto, maneje, tan rápido como se atreva, por alguna carretera del sur de México. Yo recomendaría llegar hasta Mérida, vía Chiapas, por que eso ayudará con la segunda parte del experimento. Lo de manejar rápido es para, como habrá sospechado el lector, agitar vigorósamente nuestra mezcla.

Después de todas estas contorsiones, lo que tenemos en el tanque de la pipa es una dilución de chile piquín, de potencia 3C (o 4C, si su pizca original es chica y la pipa grande), lo cual según las normas homeopáticas no es muy bueno pero sí alcanza a ser efectivo. ¿Qué curaremos con ella? similia similibus curentur, dicen, así que aprovechemos que ya estámos en Mérida, vayamos a algún sitio donde vendan una buena cochinita pibil, mordamos un chile habanero y comprobemos como una sóla cucharadita de nuestra dilución acaba con los ardientes síntomas inflingidos por tan irresponsable comportamiento.

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