Elucubrando

Mayo 17, 2007

Nichos fundamentales, traducciones insólitas y abundante comida

Archivado en: — rodrigo @ 11:15 pm

Mi hermano el biólogo pasó el mes pasado reuniendo libros y artículos con que contestar las para ojos inexpertos cinco inocentes preguntas de su examen de candidatura para su doctorado en ecología del paisaje. Logrado ese propósito, pasó la semana pasada encerrado en su cuarto escribiendo las 25 páginas (a renglón y medio, letra de 12 puntos, márgenes de 2.5 cm, ya con todo y la bibliografía) de sus respuestas.

En el camino me tocó ayudarle con la redacción, la tipografía, algo de la integración de las referencias en el texto y, lo más importante, como caja de resonancia para saber si lo que escribía resultaba inteligible, y si lo que se entendía era lo que le habían preguntado. Es decir, acabé aprendiendo algo de ecología y temas afines. Por ejemplo, el nicho fundamental de una especie se define como el volumen del espacio n-dimensional de las variables abioticas del entorno dentro del cual dicha especie podría, en principio, vivir, antes de tomar en cuenta las interacciones con otras especies. Si se toman en cuenta las interacciones obtendremos un subconjunto del volumen anterior, al que se le llama el nicho realizado. Si no entendieron ni jota de la frase anterior, lo que les hace falta es pasar una semana con mi hermano en fase ¡ya tengo que acabar! Si sí entendieron, pónganse un +1 en nerd y un -1 en carisma, por favor.

Anécdota chistosa del proceso: La escena tiene a Rodrigo sentado ante la computadora cazando referencias bibliográficas y a Beto, el hermano histérico, leyendo un artículo de alguna rama arcana de la biogeografía o algo así. Durante la lectura, Beto se topa con la palabra millieu, de la cual no tiene idea que significa, así que pregunta en voz alta—Oye, ¿qué significa millieu?—No sé—le respondo. Hago una pausa, tratando de acordarme y decido que quizá si oigo la frase completa logre hacerlo, así que le pido—¿contexto?—y él dice—¡ah, gracias!—Resulta que millieu significa, precisamente, contexto, y él creyó que lo que hacía yo era una sugerencia atinada. Traducir por el método de insertar candidatos aleatorios en lugar de la palabra misterio es algo que no se me había ocurrido nunca, pero por lo visto puede funcionar en casos desesperados.

Pero bueno. Terminó, por fin, y envió ya sus respuestas a los examinadores. Esperaremos con ansiedad los resultados. Mientras tanto, a modo de celebración, nos fuimos a comer al Mongo, donde me empujé 1.2 kg de pastas y vegetales varios acompañados por algo de pulpo, además de sopa, arroz frito, y un jugo de frutas con la viscosidad máxima aceptable para ser tomado con popote. Si ese es el final promedio, ¡vengan más exámenes!

Hay 2 Respuestas a “Nichos fundamentales, traducciones insólitas y abundante comida”

  1. Lazarus Dice:

    Juar, juar! Muy buena anécdota (y muy buena descripción de todo el asunto de la candidatura). Gracias por compartirla. Saludos.

  2. rodrigo Dice:

    Doy gracias al unicornio invisible rosa por vivir en esta época de artículos en PDF y bibliografías en formato electrónico, por cierto. Dice mi hermano que dice su asesor que cuando él hizo su propio examen de candidatura, sus artículos de referencia (necesariamente todos en papel, en aquel entonces) cubrían la totalidad del suelo de su departamento. En determinado momento necesitaba consultar acerca del tema x. Hacía un poco de memoria, recordaba que esos artículos estaban hacia la cocina, caminaba por entre los huecos hasta dar con la referencia deseada. Y, después, a navegar de nuevo hasta dónde estaba escribiendo, por supuesto, sin perturbar el resto del frágil equilibrio bibliotecológico.

    Yo, en cambio, solo necesité pelearme con Word y EndNotes (más difícil que LaTeX y BiBTeX, pero no tanto como el papel.)

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