Ser Papa es casi insoportable
Por lo visto, los Papas sufren mucho con su posición y, si por ellos fuera, lo dejarían a la pimera oportunidad. Y como eso sería devastador para la verdadera fe, Juan Pablo II se aguantó como los machos. O al menos eso es lo que infiero de esta nota del Universal:
Dice el cardenal español Julián Herranz, en su libro En los alrededores de Jericó-Recuerdos de los años con San Josemaría y con Juan Pablo II, que el pontífice quiso dimitir pero no lo hizo por temor a sentar un “peligroso” precedente para sus sucesores.


